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Decálogo de todo buen runner internacional

Viaja al Maratón de New York 2018

Decálogo de todo buen runner internacional

Por fin te has lanzado. No sabías ni cómo contarlo ni cuándo, pero ya lo has hecho. “Familia, nos vamos al maratón de _________ (rellene con el destino internacional que desee, lejos o cerca, que chapurreen castellano o el dialecto más extraño e irreconocible, a dos horas de casa o en las antípodas)”. Caras de asombro y algún “Me lo imaginaba”. Sea lo que sea, adiós a las vacaciones de verano. ¿O el viaje al maratón X son vacaciones? Papá/mamá/tú/los del curro habéis decidido ser “atletas internacionales”.

Comienza la aventura.

TENGO EL DORSAL POR LOTERÍA, compra directa, charity o agencia oficial (vale, luego te hablamos de Sportravel, claro). Y sí, corre. Ahora te toca reservar hotel y vuelo igual que otros miles de atletas “internacionales” que están haciendo lo mismo que tú desde que su tarjeta de crédito dio el OK a los 100, 200 o 300€ del dorsal (sí, si es un Ironman son casi 500€, lo sabemos). ¿Cerca de la salida/meta? Barato, ¿no? “Voy sobrado y sabe Dios si volveré.” ¿Con desayuno incluido? ¿Con late check out? (vamos, no dejar la habitación a las 12:00 horas si el maratón es a las 9:00 de la mañana). ¿Nos quedamos un par de días más? Bienvenido a tu Campeonato del Mundo particular: toca tomar decisiones. Planifica entrenamientos para DISFRUTAR (sí, en mayúsculas). El 90% de los corredores que viajan a un destino internacional, una vez corren, se dan cuenta de la suerte que tuvieron olvidándose de su mejor marca, y así “picar” kilómetros a 3:45 o “atacar” en el km 30. “Has ido con la familia/amigos, el posible cambio horario, que si la Feria, que si los 19 kilómetros que hemos andado por día desde que hemos llegado...”. Plantéate la prueba como un regalo por ser corredor, que suficiente dinero e ilusiones has gastado para luego andar penando por el recorrido porque hacía humedad/calor/frío y me encontré dos muros, no uno. ¡Ay, la maleta! Ya no vale la mochila con una muda y al coche; aquí entramos en variables como ‘¿Habrá rodaje previo?’, ‘¿Y la previsión real del clima a varios días vista?’ Basta. Déjate llevar por la lógica: calzado cómodo para los días de pateo previos, ojo, pasaportes con más de seis meses de vigencia (¡ojo!), menores con DNI (y pasaporte muchas veces).

Vale, aceptamos lo de llevar la equipación del “día D” y las zapatillas en el equipaje de mano por si no aparece la maleta. Materiales sanitarios. No te asustes, carga un neceser con la vaselina, antiinflamatorios, manguitos, medias de compresión, los calcetines de la suerte, anti rozaduras varios... ¡Ah, los geles que hayas probado! Imperdibles de emergencia, el sujetador “de siempre”... ¿Has mirado el isotónico del recorrido? Igual es mejor que te lleves tus “polvos mágicos” de siempre. ¡Ah! Avituallamientos en vaso en la mayoría de maratones extranjeros, practícalo en tus rodajes previos: vaso de papel, aprieta el borde y tranquilidad.

El desayuno de los campeones. Momento clave del viaje, en casa te lo sabes de memoria y hasta la tostadora te despide en la puerta antes de cada carrera, pero… Llegas a Varsovia, Nueva York, Berlín o Dublín, y el desayuno buffet libre del hotel se muestra majestuoso desde el día que llegaste. No caigas en la improvisación y la líes parda. Sabemos que no es fácil no hacerse un plato combinado con salmón, dos palmeras de chocolate, tres lonchas de bacon y un huevo frito (y con dos rodajas de sandía para dar color), pero igual hoy no necesitas eso para tus primeros 42.195 m allende los mares. Céntrate en lo clásico, aunque te cueste. Y deja para mañana el festival. ¿Y qué hago con los míos? Los hay que planificarán veinte puntos de encuentro con cuarenta paradas de metro, veinte transbordos y dos ferrys. Oye, repetimos, disfruta y deja disfrutar, elige un punto o dos de fácil acceso desde el hotel e, importante, de vuelta accesible sin rodeos de 10 kilómetros. ¿Por qué no llevarte el móvil en un lateral del brazo? Podrás grabar tu salida, los mejores puntos de animación y lo, más importante, llamar a los tuyos en cuanto entres en meta para decirles que has acabado bien, que eres muy feliz y que nos vemos en el punto de encuentro de la letra ‘G’ porque te apellidas Giménez. Así de fácil.

Viajes fáciles o difíciles. Igual conoces París, Roma o Berlín y seguro que has trasteado ya sus maratones. ¿Te coinciden las fechas? ¿Vacaciones escolares? Sabemos que para Berlín te toca “currártelo” en pleno verano. ¿Por qué un París casi primaveral? ¿Por qué no Roma? Vayamos ahora a lo difícil. Igual es tu primer maratón y has decidido romper la hucha de verdad: “Ya que debuto, lo hago a lo grande: Nueva York”. Sabemos que en muchos maratones conseguir un dorsal es cuestión de pulsar F5 en el teclado y tener la VISA a mano. Pero, repetimos, tira de lógica, control de gastos y piensa: “Como esto me guste, el año que viene iniciamos la conquista de los Majors”.

Sea lo que sea, hagas lo que hagas, decídelo con muuuuucho tiempo porque día que pasa, día que te quedas sin hotel o el avión ya no es sin escalas. La camiseta del “día D”. Grábale tu nombre delante, de verdad, no sabes lo bien que te va a venir y la ilusión que te va a hacer que durante 21 o 42 km griten tu nombre pasándolas canutas con la ‘R’ o esa ‘Z’ impronunciable.

Vale, aceptamos la moda de correr con la camiseta de tu equipo de balonmano de toda la vida (ojo, las de fútbol están muy vistas) o la bandera de tu pueblo-ciudad en la cintura. Pero no me hagas coger a tu hijo para entrar en meta con él, porque en la mayoría de maratones del extranjero está prohibido e igual te paran de manera no muy agradable. Hay decenas, seguro que cientos, pero vamos con mi top 5 particular de “experiencias” extranjeras por orden de grandiosidad y espectáculo:

1.- Nueva York: Lo vale TODO. Sus 21 km en Brooklyn, el paso por Queens, Harlem, Bronx y la meta en Central Park… He corrido allí diez veces y lo haría otras cien.

2.- Berlín: Cerca, fácil y mucho más barato. Destino brutal y completamente llano... Pero ojo a la fecha si no entrenas en verano: se celebra en septiembre.

3.- París: ¿Qué se puede decir? Si hay que poner algún pero, lo pongo a los 8 km de parque entre el km 33 y el 41. Por lo demás, es un maratón que hay que correr sí o sí en la vida.

4.- Boston: La meca. Más de 120 años de maratón un lunes... Sí, un lunes. Ciudad de la que enamorarse con su famosa cuesta-puerto “Rompecorazones”. Ah, y los Celtics, claro.

5.- Uff, Viena, Amsterdam, Helsinki, Praga, Roma… Imposible decidirte. No me atrevo. Vale, hasta para esto hay solución. Entra en sportravel.es y di las palabras mágicas: “Quiero ir a Boston-Berlín-Nueva York-Tokio con vosotros”. Traslados, personal acompañante desde los aeropuertos de salida, teléfono de contacto las 24 horas, entrenamiento previo, planes adaptados a tu marca, actividades y excursiones extras, dorsal asegurado, los mejores hoteles, posibilidad de alargar o acortar el viaje y, sobre todo, el boca a boca de muchos años cumpliendo el sueño de los corredores populares: ser atletas internacionales.

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